Internet móvil rompe los límites espaciales y temporales de los centros comerciales físicos; Los anuncios fragmentados se filtran en todos los espacios de la vida diaria. La atención se dirige constantemente hacia lo que aún no poseemos; Los impulsos de compra se convierten en el ritmo predeterminado. Deberíamos reconstruir el vínculo entre el “yo” y lo que ya se posee, devolviendo la atención al presente. Tomemos el café como ejemplo: en el pasado ibas a un centro comercial, pasabas por muchas tiendas y podías comprar pan en el camino. Hoy abres una aplicación, pasas por capas de anuncios y recomendaciones y terminas agregando elementos adicionales. En el futuro le contarás la inteligencia a tu terminal; Ordena según tus hábitos y tú simplemente bebes el café que te gusta.