Estoy un poco ansioso socialmente. Solía fotografiar desde muy lejos, escaneando el mundo con un ojo racional mientras me mantenía en una posición segura. La distancia me protegió, pero también me separó de la escena. Una fotografía puede ser clara sin calidez, precisa sin que nadie se sienta presente. Poco a poco me di cuenta de que la presencia real te pide que te acerques, entres en escena y te conviertas en parte de lo que está sucediendo. La sensibilidad no es lo opuesto a la razón; surge del sentimiento más pleno que crea la participación.